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A pesar de las buenas nuevas enunciadas desde este espacio, y más allá de los esfuerzos realizados en busca de un consumo responsable de las especies sobreexplotadas, muchas grandes empresas fomentan la pesca ilegal. Concientes del daño que producen, se niegan a retirarse de un negocio que mueve más de 6 billones de euros al año.

Esta semana, la organización ecologista Greenpeace denunció que las empresas Albacora, Calvopesca, Nirsa y Conservas Garavilla están comercializando en los mercados europeos atún capturado en forma ilegal en el Pacífico. Campos, Isabel, Garavilla, Atún Real y Calvo son las marcas de estas empresas y pueden hallarse tanto en España, como en Italia, Reino Unido, Alemania, Grecia, Holanda y Francia.

La sospecha se fundamenta en que “siete de los últimos once incidentes de pesca ilegal están directamente relacionados con estas empresas”, explica Sebastián Losada, responsable de la campaña de Océanos de Greenpeace, y agrega: “Los consumidores no pueden saber si el atún que compran ha sido robado. Si los supermercados no quieren ser cómplices de pesca ilegal es necesario que rechacen los productos de estas empresas y aseguren a sus clientes que todo el pescado y marisco que venden procede de fuentes sostenibles y legales”.

Debido a la sobreexplotación de muchas de las especies más consumidas, como el atún o el bacalao, su población decrece en todo el mundo. De allí los esfuerzos de los estados y organizaciones ecologistas para regular sus capturas y evitar la desaparición de dichas especies. Evitando estas medidas, la industria pesquera se desplaza hacia la zona central y oeste del Pacífico, en muchos casos, sin poseer las licencias requeridas. Anualmente, 300 mil toneladas de atún son capturadas ilegalmente en el Pacífico.

Vía: Greenpeace

Foto: Greenpeace

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